Guía para psicólogos · Agosto 2026

¿La experiencia nos hace mejores terapeutas?

Lo que sabemos sobre experiencia, feedback y crecimiento profesional en psicoterapia.

Si llevas varios años haciendo terapia, probablemente sientas que hoy eres mejor terapeuta que cuando comenzaste. Has acompañado más casos, reconoces situaciones que antes te desconcertaban y seguramente intervienes con mayor seguridad.

Pero ¿esa sensación de crecimiento se traduce necesariamente en mejores resultados para los pacientes?

Varios estudios longitudinales publicados durante la última década han cuestionado que esta relación se produzca automáticamente. Sus resultados no indican que la experiencia carezca de valor ni que la formación sea inútil. Señalan algo más interesante: acumular sesiones no garantiza que estemos aprendiendo de ellas.

¿Qué ocurre con los años de experiencia?

Goldberg y colaboradores analizaron los resultados de 6.591 pacientes atendidos por 170 terapeutas en un centro universitario estadounidense. Estudiaron 53.351 sesiones recogidas durante un periodo total de 18,43 años, aunque cada terapeuta aportó una media de 4,73 años de datos.

El progreso de los pacientes se evaluó sesión a sesión mediante el Outcome Questionnaire-45 —OQ-45—. En términos generales, la terapia fue efectiva: los pacientes mejoraron una media de 17,17 puntos, equivalente a un tamaño del efecto de 0,94.

Sin embargo, la efectividad de los terapeutas no aumentaba a medida que acumulaban años de experiencia o atendían más pacientes. Apareció incluso una disminución estadísticamente significativa, pero muy pequeña, en la magnitud del cambio conseguido.

La conclusión más razonable no es que los terapeutas empeoren inevitablemente, sino que el estudio no encontró que se volvieran progresivamente más efectivos con el paso del tiempo.

También hubo diferencias individuales: algunos terapeutas sí mejoraron, mientras que otros se mantuvieron estables o empeoraron ligeramente. El estudio no pudo determinar qué hacían de manera diferente quienes evolucionaban favorablemente.

Sí apareció otro resultado: los pacientes de terapeutas más experimentados tenían menos probabilidades de abandonar durante las primeras sesiones. La experiencia quizá ayudaba a sostener el tratamiento, aunque no aumentara la magnitud del cambio.

Una réplica con 241 terapeutas

Germer y colaboradores trataron de replicar estos resultados en una clínica universitaria integrada en el sistema sanitario alemán. Analizaron a 241 terapeutas y 3.432 pacientes.

Midieron la experiencia de dos formas: el tiempo transcurrido desde el primer paciente y el número de casos atendidos previamente. Después estudiaron cuatro resultados: cambio en psicopatología general, respuesta, remisión y terminación temprana.

En términos generales, ninguna de las ocho combinaciones mostró que una mayor experiencia predijera mejores resultados.

A diferencia del estudio de Goldberg, tampoco apareció un pequeño deterioro. Los resultados se mantuvieron fundamentalmente estables.

Los investigadores sí encontraron evidencia preliminar de que los terapeutas experimentados podían necesitar menos sesiones para alcanzar resultados similares. Este hallazgo debe interpretarse con prudencia, pero abre una posibilidad interesante: la experiencia podría ayudarnos a manejar el proceso con mayor eficiencia sin incrementar automáticamente nuestra capacidad para producir cambio.

¿La formación formal garantiza que mejoremos?

Erekson y colaboradores estudiaron a 22 psicólogos mientras avanzaban por distintas etapas de formación dentro de un mismo centro. Analizaron los resultados de 4.047 pacientes y 40.271 sesiones.

En lugar de comparar terapeutas diferentes, compararon a cada profesional consigo mismo a lo largo de su desarrollo. Evaluaron tanto la magnitud del cambio conseguido por los pacientes como la velocidad con la que se producía.

Los terapeutas no obtuvieron mejores resultados al avanzar por las distintas etapas formativas. En las fases posteriores conseguían un cambio similar o menor y a la misma velocidad o más lentamente.

El reducido número de terapeutas y la procedencia de un único centro limitan las conclusiones. El estudio no demuestra que la formación sea inútil. Cuestiona una idea más concreta: progresar por las etapas habituales de formación no garantiza, por sí mismo, mejores resultados clínicos.

Podemos ampliar nuestros conocimientos, comprender modelos más complejos y sentirnos más seguros sin que todo ello se traduzca necesariamente en cambios observables en nuestra práctica.

El problema de aprender a puerta cerrada

En otras profesiones, la práctica suele producirse bajo condiciones que facilitan la corrección. Un deportista revisa sus movimientos en vídeo. Un músico escucha su ejecución. Un cirujano se entrena acompañado por profesionales que observan directamente su desempeño.

En psicoterapia, gran parte del trabajo ocurre a puerta cerrada.

Incluso en supervisión solemos trabajar sobre nuestro recuerdo de la sesión. Seleccionamos los momentos que consideramos importantes y reconstruimos lo ocurrido desde nuestra propia perspectiva.

Esto no invalida la supervisión, pero establece un límite: recordar una sesión no es lo mismo que revisarla.

Con el tiempo, muchas respuestas clínicas se automatizan. Podemos repetir intervenciones útiles, pero también consolidar hábitos poco eficaces o puntos ciegos sin recibir información suficientemente precisa sobre sus efectos.

La pregunta relevante no es solo cuántas horas hemos trabajado, sino cuántas hemos podido observar, revisar y convertir deliberadamente en crecimiento.

Feedback externo frente a autorreflexión

Chow y colaboradores estudiaron si la autorreflexión era suficiente para mejorar determinadas habilidades terapéuticas.

Realizaron un ensayo aleatorizado con 72 terapeutas en ejercicio que tenían una media de 11,6 años de experiencia clínica. A lo largo de ocho pruebas, los participantes observaban vídeos con situaciones clínicas difíciles y escribían cómo responderían.

Un grupo recibió feedback individualizado basado en principios. El otro no recibió información externa: únicamente reflexionaba sobre su respuesta y pensaba cómo mejorarla.

El grupo que recibió feedback mejoró progresivamente y logró transferir parte del aprendizaje a pacientes y situaciones simuladas diferentes. El grupo que solo autorreflexionó no mostró una mejoría significativa.

Además, las autoevaluaciones de los participantes no se correspondieron significativamente con su desempeño. En algunos momentos, quienes recibían feedback y estaban mejorando se valoraban peor que quienes solo reflexionaban.

Recibir corrección puede hacernos sentir inicialmente menos competentes porque vuelve visibles dificultades que antes no identificábamos. Desenvolvernos dentro de nuestras respuestas habituales puede producir seguridad sin que exista una mejora real.

«Sentir que hemos mejorado no siempre significa que realmente lo hayamos hecho.»

El estudio de Chow no evaluó los resultados de pacientes reales. Se centró en respuestas escritas ante situaciones clínicas simuladas. Por tanto, demuestra una mejora en esa tarea, no que el feedback produzca necesariamente mejores resultados terapéuticos.

De acumular experiencia a crecer con ella

En conjunto, estos estudios sugieren que:

  • Los años de ejercicio no garantizan mejores resultados.
  • Atender más pacientes no asegura una mayor efectividad.
  • La formación tradicional no produce automáticamente crecimiento clínico.
  • La autorreflexión puede no revelar nuestros puntos ciegos.
  • El feedback externo y específico puede facilitar el desarrollo de determinadas habilidades.

Convertir la experiencia en crecimiento requiere mejores condiciones para observar nuestra práctica: acceder a lo que realmente ocurrió, recibir una perspectiva adicional, identificar objetivos concretos, ensayar respuestas alternativas y volver a revisar su aplicación.

¿Qué relación tiene esto con TherapeutIA?

TherapeutIA surge alrededor de este problema: gran parte de la práctica terapéutica ocurre sin que podamos volver sobre ella de manera sistemática.

La herramienta analiza el material directo de la sesión, revisa también la intervención del terapeuta e identifica posibles patrones, momentos relevantes y oportunidades de mejora. Además, el Training Lab permite practicar conversaciones clínicas y recibir feedback sobre objetivos concretos.

Los estudios de este artículo no evaluaron TherapeutIA y no constituyen una demostración de su eficacia. Sí respaldan la dirección en la que trabaja:

  • Revisar la práctica real, no únicamente nuestro recuerdo.
  • Complementar la autorreflexión con una segunda perspectiva.
  • Transformar observaciones generales en objetivos específicos.
  • Practicar nuevas respuestas en lugar de limitarse a comprenderlas.

La experiencia sigue siendo necesaria. Pero estos estudios nos invitan a diferenciar entre tener experiencias y aprender de ellas.

«La experiencia acumula sesiones. Una segunda mirada puede convertirlas en crecimiento.»

Ver cómo funciona TherapeutIA →

Referencias

  • Chow, D., Lu, S. H. X., Kwek, T., Miller, S. D., Jones, A., Hubble, M. A., & Tan, G. C. Y. (2025). Improving responses to challenging scenarios in therapy: A randomized controlled trial of a deliberate practice training program. Training and Education in Professional Psychology, 19(1), 1–13. https://doi.org/10.1037/tep0000493
  • Erekson, D. M., Janis, R. A., Bailey, R. J., Cattani, K., & Pedersen, T. R. (2017). A longitudinal investigation of the impact of psychotherapist training: Does training improve client outcomes? Journal of Counseling Psychology, 64(5). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29048197/
  • Germer, S., Weyrich, V., Bräscher, A.-K., Mütze, K., & Witthöft, M. (2022). Does practice really make perfect? A longitudinal analysis of the relationship between therapist experience and therapy outcome. Journal of Counseling Psychology, 69(5), 745–754. https://doi.org/10.1037/cou0000608
  • Goldberg, S. B., Rousmaniere, T., Miller, S. D., Whipple, J., Nielsen, S. L., Hoyt, W. T., & Wampold, B. E. (2016). Do psychotherapists improve with time and experience? Journal of Counseling Psychology, 63(1), 1–11. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26751152/

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