Grabar una sesión es tratar datos de salud
Una grabación de sesión contiene la voz de tu paciente y el contenido de su proceso terapéutico: datos de categoría especial según el artículo 9 del RGPD. Eso no la prohíbe — significa que necesita una base jurídica sólida y garantías reforzadas.
- Para grabar con fines de análisis, supervisión o formación, la vía clara es el consentimiento explícito del paciente.
- El consentimiento debe ser previo: nunca se graba primero y se pregunta después.
- A la capa legal se suma la deontológica: el deber de secreto y la confianza de la relación terapéutica.
Qué hace válido un consentimiento
No basta con que el paciente diga «vale». Para datos de salud, el RGPD pide un consentimiento que sea:
- Informado: el paciente sabe qué se graba, para qué (análisis, supervisión), qué herramientas intervienen, cuánto se conserva y quién puede acceder.
- Explícito: una acción afirmativa clara — no un silencio, una casilla premarcada o un «como no dijo nada…».
- Libre: negarse no puede tener consecuencias sobre la terapia. Grabar es opcional; el tratamiento, no.
- Revocable: el paciente puede retirarlo en cualquier momento, y debe saberlo.
- Demostrable: tienes que poder acreditar que lo obtuviste. Por escrito o con firma digital, y guardando el documento.
El error silencioso: la grabadora del móvil
Muchos profesionales que hacen bien la parte del consentimiento fallan en la herramienta. Grabar con la app de notas de voz del móvil personal parece inocuo, pero es probablemente el mayor riesgo del proceso:
- El archivo queda en un dispositivo personal, fuera de cualquier control de acceso clínico.
- Se sincroniza solo con nubes de consumo (copias de seguridad, galerías, mensajería) sin garantías para datos de salud ni contrato de encargo de tratamiento.
- Puede compartirse o borrarse por error, y no hay registro de quién accedió.
- Si usas después una IA generalista para analizarlo, sumas un segundo problema: te lo contamos en ¿es legal usar ChatGPT con tus pacientes?
La pregunta correcta no es solo «¿puedo grabar?», sino «¿dónde vive esta grabación y quién responde por ella?».
Qué debe incluir tu documento de consentimiento
Si preparas tú el documento, estos son los elementos mínimos que debería recoger:
- Finalidad concreta de la grabación (análisis de la sesión, supervisión, preparación de la siguiente).
- Qué se graba (audio) y qué no (por ejemplo, el vídeo en sesiones online).
- Qué herramientas y proveedores intervienen, y con qué garantías.
- Cuánto tiempo se conserva la grabación y qué ocurre después (idealmente: el audio no se conserva tras el análisis).
- Los derechos del paciente: acceso, supresión y revocación en cualquier momento sin afectar a la terapia.
- Fecha y firma — en papel o digital.
Cómo lo resuelve TherapeutIA
En TherapeutIA el consentimiento no es un PDF que tienes que redactar y perseguir: es parte del flujo de trabajo.
- Consentimiento informado con firma digital integrado: se envía al paciente por email, firma desde cualquier dispositivo y queda documentado con su PDF.
- El audio se procesa para transcribir y analizar, y no se conserva como archivo.
- Datos cifrados y tratados en la Unión Europea, con contrato de encargo de tratamiento y registro de subencargados.
- En las sesiones por videollamada integrada, el vídeo nunca se graba: solo el audio, con el consentimiento como parte del flujo.
- Nada de grabadoras del móvil: grabas desde la propia app o el navegador, y la grabación nace ya dentro de un entorno diseñado para datos clínicos.
Ver en detalle cómo tratamos los datos →